
Una noche obscura, te esperaba con el corazón desenfrenado sintiendo mil cosas en un segundo. Caminando a lo largo de la habitación y mirando mi reflejo en el espejo de forma ocasional. Te espera con ansias y miedo, con emoción y pasión.
De pronto escuche unos pasos y sentí como mi respiración se paralizo y una sonrisa me ilumino el rostro. Corrí hacia la puerta y te vi con tu sonrisa traviesa y esos ojos que me quemaban la piel. Te abrace y te bese y desde que mi cuerpo sintió el calor del tuyo supe que esa noche seria especial. Te lleve hasta un sillón y sin poder decir palabras comenzamos a besarnos como locos. Quería recorrer tu cuerpo con mis labios.
Sin darme cuenta estaba sobre ti, tu respiración se hacia mas rápida, tus besos mas apasionados. Tomaste mi rostro en entre tus manos y mirando a los ojos me dijiste: "Te deseo".
Esas simples dos palabras cambiaron mi mundo, sentí tantas cosas que seria imposibles explicarlas. Notaste que estaba nerviosa y dulcemente dijiste: "Nos podemos detener aquí, no tiene porque ser ahora" y con dulzura me besaste el rostro y comenzaste a arreglar mi camisa que dejaba mis senos al descubierto. Verte así tan tierno, sabiendo que llevabas tiempo esperando el momento justo, sabiendo que nunca me presionaste aunque hubo momentos en que estallabas de pasión. Tome tu mano y la coloque sobre mi pecho y sin dudarlo dije: "Quiero que sea esta noche" tu cara sorprendida y antes de que pudieras preguntarme te silencie con el mas apasionado de los besos.
Me desnudaste tomándote todo el tiempo necesario, mi cuerpo temblaba de pasión de temor. Me susurras al oído cuanto me amabas y lo mucho que me me deseabas. Tenerte así de cerca, desnudo, sintiendo como nuestros cuerpos se rozaban por primera ves, era increíble.
Te colocaste sobre mi y me sentí en las nubes. No hubo dolor, solo pasión. Fuimos un solo cuerpo, un solo espíritu volando en una habitación llena de lujuria.
De pronto me encontré gimiendo de deseo, gritando pidiendo mas sintiendo como el sudor de tu cuerpo me banaba y sintiendo el el placer extremo de tenerte dentro de mi. Cuando pensaba que no había nada mejor que esto en el mundo comencé a estremecerme como nunca, sintiendo que todo mi cuerpo tenia voluntad propia y sentí un placer pleno, como tocar el cielo. Sentí como inundabas mi interior y quise detener el tiempo y permanecer así eternamente.
Abrí mis ojos y te vi, tendido a mi lado con el cuerpo brillante de sudor y con una sonrisa hermosa dibujada en tu rostro. Me besaste tanto que no recuerdo en que momento me quede dormida.
Al despertar tenia miedo de no encontrarte, de darme cuenta que te habías ido sin despedirte.Volteé despacio con la esperanza de encontrarte ...y ahí estabas tan indefenso con un niño y perfecto como escultura griega. Te observe no se por cuanto tiempo hasta que abriste tus ojos me sonreíste y sin dejarme pensar un instante y me agarraste por la cintura y fui tuya esta vez sin miedo, segura de que volvería a tocar el cielo con mis manos una vez mas.
Tiempo a pasado desde esa noche, cada día me maravillas mas, cada día te deseo mas.
Soy feliz sabiendo que esa noche fue el comienzo de lo que tenemos ahora esa lujuria desenfrenada que nos envuelve y nos arranca los gemidos mas intenso. Recuerdo esa noche pasión y ternura, la noche en que toque el cielo solo porque me deje seducir



